Eran dos almas diferentes,incompatibles,eran dos almas destinadas a la destrucción.
Eran diferentes,pero aun así lo intentarón,apostaron por luchar contra su destino,por
ganar esta partida,porque aun teniendo todo en contra y hacerse daño mutuo,prefieren
intentarlo que pecar por rendirse,y arrepentirse de ello una y mil reencarnaciones.
Porque ellos a pesar de ser distintos en todos,son iguales en una cosa,son luchadores
no se rinden,tienen ansias de ganar y no se dejan vencer.
Porque a pesar de ser distintos son iguales en una cosa.Pueden dejar de hablarse,de mirarse
pero no puden dejar de amarse,aunque tengan asumido que su amor es prohibido siguen pensando
que si dispone de las más mínima posibilidad de salvarse,no lo van a dejar escapar.
Aun que esten destinados al rencor eterno.
Sin miedo de perder en su partida más importante
todo lo demás lo van a apostar sin piedad,sin pesar en las consecuencias que eso pueda con llevar
dejandose guiar únicamente por su corazón,con los ojos vendados,a ciegas,por ese túnel interminable
palpando las paredes esperando encontrase al final.

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