Sweet paradise of freedom

viernes, 31 de agosto de 2012

Vidas X

Apoyó un pie en el frío suelo, lentamente puso el otro y agarró el aparato de metal con ruedas donde tenía enganchado el suero. Agarró el libro con una mano, mientras que con la otra se sujetaba para no caerse. Poco a poco fue andando hasta la puerta que se encontraba abierta y salió por ella con el mayor sigilo posible. Afuera en el pasillo todo estaba oscuro y silencioso, las sombras parecían almas a punto de vengarse, acechando en cada rincón. Pero él decidido a encontrar a la dueña llamó a la primera puerta que estaba a su izquierda, no hubo respuesta. Pasó a la siguiente. Apenas sin poder caminar erguido y recto no desistió en su tarea. Siguió buscando sin descanso, de un lado para otro, hasta que llegó a la habitación que buscaba. Lo supo al instante, la puerta entre abierta dejaba asomar una luz brillante que destacaba con la penumbra del pasillo, ahora en completo y aplastante silencio.
Timidamente se fue acercando a la puerta y a través de la rendija puedo ver a la pila de libros que había mencionado la enfermera. Antes de entrar se apartó un poco el flequillo de la cara y ladeo la cabeza para ver a la chica. Su expresión al verla era de sorpresa, el pelo rubio largo de la chica era extremada mente liso, estaba sentada con las piernas entrelazada y de espaldas a la puerta.Estaba encorvada hacia el libro. El chico dubitativo llamo muy tímidamente a la puerta, el golpeteo sacó a la muchacha de su historia y se giró bruscamente. Su cara denotaba sopresa al principio, pero sus ojos ávidos de conocimientos se dirigieron instintivamente al libro que el joven sujetaba y una sonrisa se posó en sus labios, finos y delgados sin ningún tipo de maquillaje. El pijama que ella llevaba era de un color morado que se ajustaba perfecta mente en sus senos y que luego caía en volandas hacia abajo, su pantalón largo era morado como la camiseta y con pequeños corazones en todo su largo que era bastante.
-Bu..buenas noches, mm- se rascó la cabeza como intentado que algo no muy estúpido saliera de su boca- soy el chico al que has prestado un libro que, por cierto es muy bueno.
-Hola- sonó una carcajada y la chica miró al muchacho con más atención, su pelo era castaño y lo tenía muy liso, un flequillo le tapaba un ojo, tenía melena que le llegaba hasta la nuca. Ella se levantó y se acercó al joven que se había agarrado con más fuerza a su palo de metal, una vez que es tubo a su lado le dio dos besos, uno en cada mejilla a modo de presentación- me alegro que te guste, es uno de mis favoritos.
-La verdad es una novela clásica como muy pocas que e leído.
-Lo sé, sienta te.
Ambos se sentaron en la cama uno enfrente del otro.Los ojos de ella era del color avellana y los de él azules que destacaban mucho con su pelo castaño.
-Tienes unos ojos muy bonitos, como el color del mar en pleno mediodía.
-Gracias, es la primera vez que me lo dicen así.
-De nada,  es que nunca e visto unos ojos como los tuyos, me encanta, por cierto, puedes venir a hacerme compañía cuando quieras estoy sola siempre.
-Yo también, así que lo mismo digo.
-Eres muy majo, la verdad.
-Tú también y muy alta,
-Jajaja, suelo tener ese problema.
-A mí me gustan altas.
Y así continuaron un rato más.


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