Tenía la mirada fija en su presa que asustada retrocedía hacia el fondo lo más rápido que sus pesadas piernas le permitían. Sus colmillos brillaban con un resplandor blanco y transparente. Sus pasos gráciles, lentos y decididos con delicadeza. Las ansias de sangre son demasiado fuertes y las venas de ella, frágiles y con la sangre palpitando por ellas le hacía vulnerable ante el deseo de rabia y frustración de su interior. Sus ojos de un verde intenso brillaban, los de ella marrones color claro parpadeaban para acostumbrase a la oscuridad. Se acercaba cada vez más y tras de él la puerta no se distinguía ya.
Un golpe sordo y un chillido inundaron el sobre cargado aire, la pequeña de ojos claros y pero cristalino se había topado contra su única posibilidad de escape y con aquel terrible golpe sus esperanzas de salir viva de allí.
Un viento frío y unas manos fuertes la agarraron por detrás, unos afilados colmillos traspasaron las venas y succionaron su sangre, la chica cada vez pesaba menos hasta que al cabo de milésimas se convirtió en un peso muerto que sujetaba sin apenas darse cuanta.
La chica se desplomó a sus pies y el con la punta de su lengua se chupó los labios buscando restos de su cena.
Me ha gustado, y mucho :) Te felicito, escribes muy bien ^^
ResponderEliminarUn beso enorme!