Sweet paradise of freedom

sábado, 15 de septiembre de 2012

Vidas XI

El chico no podía dejar de mirarla, sus pequeños ojos la devoraban los labios que se abrían en un frenesí de palabras que él apenas escuchaba. Sus labios carnosos abrían en  él un montón de sensaciones que creía olvidadas tras la abrupta separación de su novia.
-Bueno y ahora cuenta un poco de tu vida- su voz dulce y fresca fue un dulce cantar para los oídos del joven.
-Bueno mi vida es deprimente no creo que sea un gran tema del que conversar.
Ella rió muy dulce y le miró a los ojos.
-Bueno la mía no es que sea muy alegre así que si quieres adelante.
-Mi madre no puede venir a verme y mi padre pasa de mí- lo dijo así de un tirón sin pensar.
-Oh, lo siento, pues nada entonces me tendrá allí a tu lado todos los días porque yo también estoy sola así que nos haremos compañía el uno al otro si quieres.
-¿Harías eso por mí?
-Jajaja, pues claro chico, al fin y al cabo te dejé un libro y eso no lo hago a cualquiera.
-Bueno a mí no me importa si tu quieres...
-Sí quiero, ¿bueno y de vida sentimental que tal?
En arrebato de confianza ante aquella persona que era como su amiga se decidió tras un breve momento de duda interior a contárselo.
-Me dejó ayer, mi novia.
-¿En serio? Pues esa chica es imbécil porque eres bien guapo y bueno en general cualquier chica normal quiere.
Sorprendido el chico esbozó una sonrisa, en ese instante se dio cuenta de que esa chica le gustaba, aparte de maja y guapa era amable y sincera.
-Gracias- puede contestar él- me alaga que me diga eso una chica como tú.
-¿Como yo?- curiosa.
-Mmmm... sí, así de no te ofendas.
-Siempre que una frase empieza por un "no te ofendas" es algo malo.
-Iba a decir de impresionante, en el buen sentido.
-¿Crees que soy impresionante?
-Bueno habría que estar, ciego, tonto y loco para no darse cuenta de que eres preciosa
Ambos se sonrojaron.
-Gracias.
-Solo digo la verdad.
-Pues eso es mucho, la mayoría de personas no la sueles decir.
-Creo que la verdad es la única libertad que nos queda, tanto en el mundo como para nosotros mismo de expresar lo que verdad sentimos, queremos, pensamos. Pero solo es una opinión como otra cualquiera.
-Yo pienso exactamente lo mismo.
-Mira que casualidad.
-No creo en las casualidades.
-Ni yo.
-Todo sucede por algo.
-Como que haya decidido buscarte.
-Como que te dejara el libro.
Y sin previo aviso, el joven muchacho se acerco a ella lentamente y se quedó a pocos escasos centímetros de sus labios, sus respiraciones eran irregulares e iban muy deprisa.
-Ahora- dijo él- dime que piensas de mí.
-Eres muy guapo- su aliento olía a fresa y rozaba la piel de él- y me encanta tu pelo ¿que piensas de mí?
-Que eres muy guapa y me vuelven loco tus labios.
-¿Mis labios?- sorprendida.
-Sí, me has oído bien.
Y decidido se acercó un poco  más, ahora apenas unos milímetros les separan, ambos estaban agitados, ella posó sus labios en los de él, ambos se dejaron llevar por el deseo de aquel beso que el correspondió violentamente.

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