Nervios a flor de piel, convulsiones, temblores...
Nada te libre de la sensación de necesidad de un chute, una calada...
Luego no te sientes culpable, ya estas tranquilo y las horas de puro descontrol se han olvidado.
Hasta que vuelva a suceder, hasta que en un descuido se te olvida comprar lo que más necesitas en el mundo y sucede otra vez.
No hay persona que no necesite ayuda para salir de aquello en lo que uno se mete solo. Se necesita valor, mucho y la mayoría de los mortales carecen de él.
Una vez que te metes en ese mundo de mierda, nunca volverás a ser el mismo.
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