Sweet paradise of freedom

lunes, 25 de febrero de 2013

Para dormir cuando no estés.

Mis pies traspasan la arena mojada, dejando grabada en la tierra una huella borrada por la olas del mar que se balancean a lo largo de la orilla.
El ambiente se respira húmedo, tranquilo, no hay nadie en la playa más que el ruido de las olas al chocar con las rocas, el azul intenso y transparente que refleje el alma herida, el sol brillante que calienta desde el punto más alto y el paisaje.

La arena se pega en mis pies desnudos, que se queman con el calor que desprende el suelo que piso.
En mi pecho golpea el colgante, "el llamador de ángeles", de mi muñeca cuelga la pulsera plateada y el largo cabello lo tengo recogido en una larga coleta que hace contraste con mi camiseta de tirantes gris y los pantalones cortos azules.

Son las ocho de la mañana y cuando me asusto o no puedo dormir vengo a esta pequeña cala, es mi lugar, mi secreto.

Siempre que no puedo parar de pensar o de llorar recurro a este pequeño e inhóspito lugar que no es más que una mancha vista desde el espacio.
Al fin y al cabo nosotros, como el dolor y el agua de este mundo no somos más que una mota de polvo en el espacio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario