Sweet paradise of freedom

sábado, 2 de febrero de 2013

Y dejar de sangrar por cada herida

La botella de ron descansa vacía junto la mesa. El paquete vacío de tabaco de liar esta esparcido por la mesa, el disco de vinilo de los años ochenta posa junto con el tocadiscos que ya no funciona.
Recuerdo los tiempos aquellos en lo único que importaba era pasarlo bien junto a la arena del parque de atrás. Dónde las lágrimas eran risa y las risas un juego al que ganan dos.

Ya no quiero crecer y comprender el mundo, ya no quiero necesitar una calada para levantarme de la cama, no quiero pensar en las obligaciones que me ponen, no quiero continuar con una vida que no vale nada.

Quiero volver a preocuparme por no llevar los deberes hechos, por la caída del chupa-chups en la arena, por las horas para que fuera  viernes... Quiere volver al tiempo del sol y las vacaciones en familia y dejar de llorar por esta, dejar de sangrar por cada herida que crece demasiado, dejar de llevar la cabeza baja y empezar a mirar a las estrellas en vez de las llamas.

Pero eso no es posible y me llevo un cigarro a las boca y aspiro con ansia esa calada.




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