Sweet paradise of freedom

domingo, 14 de abril de 2013

Un pequeño frenesí

Y cuando me encuentro  con sus manos me siento como una niña pequeña. La niña que tenía miedo a crecer por abandonar el refugio de unos brazos dónde poder respirar cada noche.

Crecí aprendiendo a contar estrellas en un techo de una habitación perdida en la ciudad, hasta que la realidad se topó conmigo y me atrapó en su oscuro resplandor, haciendo de los días una larga tortura y de las noches las peores pesadillas que e tenido.

Y siempre volvías para decir tu palabra favorita, para acariciar el pequeño corazón que poseía.
Cada noche perdida en esa cama tan grande sin tu compañía, aprendí el significado de abandono.

Las dudas se apoderaron de ti y dejaste perderte para que yo te encontrara, sin tan siquiera pensar en el daño que sería para mi tu ausencia pero más tu vuelta cuando todo había quedado en el olvido de un pétalo de rosa.

Pensamientos de refugio eran mi caída cada mañana, y tu nombre en boca de más un cansancio contante de amargura.

Un pequeño frenesí de sentimientos  contradictorios que odiaban ser poseídos por uno mayor. El miedo.

Todo era oscuridad hasta que tu ausencia se convirtió en la comprensión de aquel que sabe que todo cuanto tenía se perdió en el camino que solo lleva la traición, el frío y el dolor.

Nunca fui capaz de reflejar los sentimientos que me embargan respecto a ti, creo que ya no sirve para mucho revolver lo que no se puede cambiar.

Puede que quizás y solo quizás dos palabras alivien el invierno de unos años atrás, pero puede que las consecuencias sean mayores que los beneficios y pierda la cordura que tanto me a costado ganar.

Puede que perdamos a los dados arriesgando lo que tenemos por cobardía para encontrarnos en el paraíso de los perdidos.

Pero aprendo a vivir con ello y cada mañana que me levanto se me hace más fácil.

Ahora solo queda lo más difícil y eso es olvidar.

Olvidarte a ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario