Sweet paradise of freedom

lunes, 30 de julio de 2012

30-07-2012

Noto como las lágrimas se golpean unas a otra para poder salir, para correr libremente por mi mejilla y acabar perdidas en algún punto de mi camiseta. Pero yo las retengo dentro, no puedo permitirme que salgan, noto como el dolor  me turba los sentidos y la necesidad de pedir ayuda es mas fuerte que yo, pero me niego y aún no sé porque. Las risas que soy incapaz de soltar se han  atrancado en mi garganta y me impiden tragar, el dolor me aprisiona el pecho y no me permite respirar. Tengo los nervios a flor de piel,  y la adrenalina corre por mis venas rápidamente. El sentido de alerta me dice que salga corriendo hacia el horizonte y que me olvide de todo, pero la  responsabilidad y el sentido común me dictan que todo acabará y que le dolor no es eterno, la duda amenaza con volverme loca. Pero algo quizá un sexto sentido que tengo oculto me susurra que aguante un poco más, el final se ve cerca y yo me dejo guiar por él, por algo que no controlo que me controla pero, e de confesarte algo, que me encanta la sensación de que alguien o algo me controla y yo, como una niña imbécil me dejo guiar aunque me pierda.

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