Estoy cansada de vagar sin rumbo, estoy cansada, agotada, la niebla de turba, me aprisiona y por último me atrapa. Yo no puedo escapar, lo intento con todas mis últimas fuerzas pero no puedo. Pido ayuda, me desgarro la garganta hasta hacerme daño, pero nadie acude a mi grito. No veo ninguna mano amiga dispuesta a levantarme. Quizá es culpa mía que no quiero darme cuenta de la realidad.
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