Esa fachada que al principio crees tener bajo control, pero que poco a poco, se va apoderando de ti, escondiendo el verdadero tú en un rincón, que poco a poco ves dejando olvidado, hasta que al final lo acabas perdiendo por completo. La desaparición por surgir del agujero negro en el que te has metido es cada vez mayor, pero nadie te escucha, nadie excepto tú oyes, tu sangre gotear al suelo, tus lágrimas resbalar, tus gritos de agonía, la ayuda que tanto pides no aparece. Las preguntas sin respuesta se agolpan en tu cabeza, haciendo que las ganas de libertad sean mayores, pero estas ya cansado, tus inútiles intentos te han dejado exhausto. Tu cuerpo no responde, te dejas caer, y tumbado te quedas esperando que pase el tiempo, notas como tu cuerpo se rompe y se pudre en el interior sin que tu puedas hacer nada. Mientras que estás tan roto por dentro, tu fachada hace creer a la gente que estás bien, las sonrisas falsas que te obliga a hacer son creíbles y con el tiempo más, los ojos reflejan la verdad pidiendo ayuda pero una sencilla excusa lo anula. Nadie viene a salvarte porque te ven bien, solo ayudan, si sangras por fuera, si lloras por fuera, da igual que por dentro estés tan roto que con solo dar un paso te duela, da igual que el alma ya no exista y que el corazón este inundado de sangre.
Da igual.
Solo importa lo que se ve.
No hay comentarios:
Publicar un comentario