El móvil vibraba y sonaba encima de la mesa, ella lo miró sopesando quien podía ser, cogió el aparato lentamente y apretó el botón verde.
-¡Hola! ¿que tal Emma?- la voz de su mejor amiga sonaba alegre detrás de su móvil, se oía música de fondo y gritos histéricos, agudos rompían la calma de su habitación.
-Hola, Laura ¿que tal?- su voz denotaba cansancio y no le apetecía hablar.
-E preguntado primero- su voz era juguetona, iba borracha sin duda.
-Bien, estoy bien, te toca- decidió seguirla el juego, era divertido.
-Sí, si, y yo no estoy borracha- todo en ella denotaba sarcasmo en ese instante.
-Lo digo en serio- mientras decía eso ponía los ojos en blanco.
-Yo estoy estupenda- un sonoro grito salió de su boca- te echo de menos, mucho ¿sabes? Y estoy preocupada por ti.
-¿Por que? ¿Que esperas que haga?- estaba sorprendida.
-Estoy preocupada por si mueres de aburrimiento en ese pueblo.
-¿Sabes? Estas loca.
-Sí, lo sé, te dejo que hay una ronda más.
-Tengo miedo.
-¿De qué?- ahora estaba preocupada.
-Hoy mientras que iba de camino a mi casa, a la de aquí, me encontré con un chico misterioso y no quiero enamorarme, ya sabes como me gustan los tíos.
-¿Le conoces?
-No.
-Un consejo, si te lo vuelvas a cruzar pasa, otra historia más no. Te lo prohibo.
-Adiós- sonrió..
-Adiós- de fondo antes de colgar se escuchó- ¡hey, esperame! No, en serio- una bofetada resonó por todo el oído de Emma- no me muerdas- y colgó.
Puso los ojos en blanco, su mejor amiga, una chica bipolar. Sacaba matrículas en las notas, deportista, le encantaba lo romántico, pero también veía violencia, le encantaba hacer stripties, en las fiestas borracha como nadie, le encantaba los deportes de riesgo, perderse en mitad de la noche y los viajes de ida y vuelta en un par de días. Aún se acordaba de aquella vez que le cogió el coche a su hermano y la obligó a salir de casa para ir un pueblo abandonado, que se encontraba a varías horas en coche. Sonrió, según la gente no pegaban, según ellas lo que una tenía le falta a la otra y viceversa. Por eso eran la pareja ideal. una decidida, otra tímida, serena, intranquila, impulsiva, relajada, juntas, una explosión de sensaciones únicas.
De repente, la voz de su padre, la llamó a gritos desde la cocina.
-Alguien te busca.
"Perfecto, esto parece el día de las sorpresas ¿se puede saber quien me busca ahora en este inhóspito pueblo perdido en cualquier mapa?
-Ya bajo- gritó ella a su vez, molesta por el exceso de ejercicio. Cuando llegó abajo, la puerta de salida estaba abierta y no parecía a ver nadie fuera, aparentemente.
-¿Hola? ¿Hay alguien?
-Hola- la voz de su nueva amiga le llegó por el aire.
-Hola, ¿como sabes dónde vivo?- se acercó a la puerta y allí se encontraba ella.
-Es la única casa vacía del pueblo.
-Pues entonces debe de ser pequeño el pueblo.
-Mucho, no sabes cuanto.
-¿Querías algo?
-Sí, como me parece que mañana te vas a sentir violenta con todos mis amigos, y encima vamos a comer, e pensado que esta tarde te podrías venir con nosotros a la playa.
-Sí, me apetece mucho.
-Pues si quieres paso a buscarte, aquí. no- Emma iba a decir algo pero su decidida y nueva amiga la interrumpió- sé lo que vas a decir, no me importa.
-Espera un momento.
Ella entró de nuevo a la casa y se dirigió a su padre de mala gana.
-¿Puede quedarse mi nueva amiga a comer?
-Sí, y me alegro que me lo preguntes.
Volvió junto con Rosalie,
-¿Quieres quedarte a comer?
-Un momento- rápidamente sacó su móvil táctil negro, marcó un número con dedos veloces y habló deprisa.
-Hola, no me esperes para comer.
Silencio, ella escuchaba atenta.
-Sí, luego me pasaré a por el bikini.
Silencio, ella escuchaba.
-Hasta luego.
Se miraron lentamente, y después una sonrisa cruzó el rostro de ambas.
-Lo tomaré como un sí.
Ambas rieron.
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